
Buenas tardes,
En el curso de escritura que estamos dando en marzo con Silvia Adela Kohan, esta semana nuestros alumnos tienen como «deberes» responder el Cuestionario Proust, porque a partir de sus respuestas —una que elegiremos de cada alumno— vamos a hacer un trabajo creativo.
Estas preguntas que no creó el autor francés, solo las contestó, siguen muy vigentes, porque son un ejercicio interesante para saber cuáles son tus prioridades en el mundo. Prueba de ello es la respuesta que dio Rosalía, recientemente, al ser preguntada: ¿QUÉ CUALIDAD VALORAS MÁS EN UN HOMBRE?

Si me preguntaran a mí sobre qué cualidad valoro más en una persona —me da igual que sea hombre o mujer—, quizás ahora mismo contestaría: «QUE NO SE ENFADE».
Me hacen sentir especialmente bien esas almas mansas que te perdonan cualquier torpeza y, cuando metes la pata o les fallas, enseguida te tranquilizan con un mensaje amable para que no te preocupes.
Esta es una cualidad que intento desarrollar yo mismo, porque como todo hijo de vecino siempre hay ocasiones en las que estoy a punto de estallar. Cuando tras haber reservado a alguien el poco tiempo que tengo me anulan la cita a última hora. O cuando alguien tarda más que el correo del zar en darte una respuesta que llevaría solo 30 segundos.
En fin, en la vida hay mil ocasiones para enfadarse, y si dejas que la mecha prenda, sin duda tendrás un desaguisado —a menudo de una pequeñez— que luego cuesta Dios y ayudas reconducir.
La clave de todo es lo que haces 5 minutos antes de enfadarte.
Al sentir el chispazo de la indignación, hay una fase de calentamiento que dura más o menos ese breve lapso, en el que uno se va encabronando mientras piensa en la respuesta incendiaria que dará.
Ese es el punto crítico. La decisión crucial.
Puedes dejar salir la lava o hacer algo mucho más inteligente y compasivo: redirigir la energía del enfado hacia otro lugar. Si estás furioso con alguien que no te ha atendido como mereces, focalízate en alguien que haya sido realmente amable contigo. Quizás sea incluso esta misma persona en otro momento de vuestra historia compartida. ¿Qué hizo por ti ese que ahora te falla? Quédate con eso y perdona su torpeza o desidia.
Es la misma técnica que me permitió, hace media eternidad, pasar de ser un estudiante fracasado a sacar matrículas de honor en la universidad. Si la energía mental que dedicas a cosas negativas la rediriges a algo realmente útil, te convertirás en un crack.
Donde pones tu atención y energía, ahí está tu realidad. No sé quién lo dijo, pero es una verdad de las buenas. El problema no son los otros, sino dónde pones tú el foco.
¿Y tú? ¿Qué cualidad valoras más en un amigo? ¿Es la misma que te gustaría desarrollar? ¿Cuál, si no?
¡Feliz semana!
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Francesc
