Un sueño cumplido

Buenas noches,

Después de casi una eternidad vuelvo a estar por aquí. Pensaba que, tras entregar el nuevo volumen de mi biografía, tendría por fin tiempo, pero he estado dirigiendo una colección de audiolibros que me ha hecho ir de bólido. El colofón ha sido un viaje de dos semanas a Japón como acompañante literario. Ya de vuelta a la vida civil, os cuento un poco en qué consistió.

Hay un dicho atribuido a Oscar Wilde que reza: «Ten cuidado con lo que deseas porque podría cumplirse».

Si pienso en trabajos o profesiones, yo en la adolescencia tenía dos sueños. Uno compartido con mi mejor amigo era abrir un café, «para poder poner la música que nos gusta», esa era la excusa. Cuando, a partir de los 19, empecé a tocar el piano, me dije que yo tocaría algunas tardes en ese café.

Gracias a Dios, nunca he llevado a cabo este sueño, porque los amigos que conozco en negocios de hostelería trabajan como mulas de carga, y no se puede decir que se hayan hecho ricos.

Mi otro sueño era ser guía de viajes. Puesto que me gustaba tanto ir de aquí para allá, ¿qué mejor que convertirlo en tu profesión y que te paguen por ello?

Una carambola del destino ha querido que, por mi vinculación a El País, donde escribo hace dos décadas en la sección de psicología, me invitaran a cumplir ese segundo sueño. Me pidieron que acompañara, como guía cultural, a un grupo de quince viajeros en su primer viaje a Japón.

Acepté el reto y hace apenas tres días que he regresado de esa aventura. El grupo estaba formado mayoritariamente por personas jubiladas, cinco de ellos médicos. Hicimos la ruta clásica para iniciarse en Japón, y teníamos un guía local para todo el viaje.

Atsuki vivió diez años en Madrid y no solo habla perfecto español, sino que aprovecha los desplazamientos en autobús para cantar decenas de canciones, desde Francisco Alegre y Olé, de Juanita Reina, a tonadas de Julio Iglesias o Nino Bravo. También cuenta muchas curiosidades de todos los lugares que visitamos.

Por mi parte, dediqué un ratito cada día a darles charlas sobre distintos temas de la cultura japonesa. Les hice una introducción a Murakami, leyendo fragmentos de algunas de sus obras; otras dedicada a Mishima, a la estética japonesa, a la cultura del té; hicimos incluso un taller de haikus y otro de ikigai.

La última noche en Osaka, como Atsuki ya dormía, les llevé de paseo por las animadas calles de Dotonbori, con sus viejos neones, que inspiraron Blade Runner y otras películas.

Creo que la experiencia ha sido feliz para todos, aunque dudo que yo pueda repetir algo así. A lo largo del año ya viajo continuamente para dar conferencias. Si le sumo rutas que te obligan a dormir dos semanas fuera, llegará un momento en el que no conoceré mi casa.

He propuesto a la agencia un viaje más corto, pero tanto o más especial que el de Japón, para el 2025. Si se confirma ya os lo haré saber.

Ahora toca descansar y leer. Mi buen amigo Gaspar Hernández me ha compartido la lectura que tiene ahora mismo Robin Sharma en su «break para recargarse». La encontrarás en la cabecera de esta Monday News de regreso.

¡Feliz semana y gracias por seguir aquí!

Francesc

PD. Para quienes me estáis preguntando, aquí el taller que daré con Pepe el Estoico >

https://elestoico-com.hotmart.host/proposito-arte-vivir

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