La sabiduría de los burros

Buenas noches,

De regreso ya de California, una de las muchas historias que conocimos allí me impresionó especialmente.

En el Valle de la Muerte, donde estuvimos a 48 grados, aunque se llega a superar los 54, en el siglo XIX llegaban caravanas de pioneros atraídos por los metales preciosos. Como las condiciones allí son inhumanas, muchas partidas de aventureros acababan huyendo de este desierto extremo.

En una de estas “espantás”, los humanos abandonaron en este infierno a 20 burros de los que se habían servido para llevar provisiones. Nadie volvió a saber de estos animales, que todo el mundo daba por muertos.

Un siglo después, cuando los naturalistas exploraron zonas inhabitadas del Death Valley, se descubrió que aquellos animales explotados y luego condenados se habían convertido en… ¡diez mil burros! De alguna manera habían logrado prosperar, encontrando agua y algo de verde.

Como nos comentaba una amiga de San Diego al saber esta historia, algo hicieron bien los que se asocian equivocadamente a la falta de inteligencia. Para imbéciles, los que los abandonaron a su suerte. Estos animales fueron lo bastante “burros” para no dejarse morir y, buscando pacíficamente por aquí y por allá, encontraron una forma de vida en el lugar más duro del planeta. ¡Bravo por ellos!

Impresionada por esta proeza, Andy Merrifield escribió el libro de autoayuda The Wisdom of Donkeys, la sabiduría de los burros.

A Richard Branson lo llamaron burro por intentar más de 300 negocios, la inmensa mayoría sin éxito. Como era tozudo como un burro, siguió intentándolo de todas las maneras, como estos héroes del desierto, hasta convertirse en uno de los hombres más exitosos del mundo.

Su lema personal para los negocios y la vida tiene mucho de la terquedad de estos bellos animales de cuatro patas: “A la mierda, ¡hagámoslo!

Pues eso. ¡Feliz semana!

Francesc

Comparte este artículo