¡Gracias!

Debido a un fin de curso de locura, he estado varias semanas sin acudir a mi cita de los lunes, pero aquí estamos de nuevo a punto de despedir el año, soltando lastre para empezar otro con nuevas perspectivas.

Si analizo este último mes, ha estado lleno de asperezas y dificultades, además de las desgracias de gran calibre que acontecen en el mundo.

Un familiar cercano fue estafado repetidamente para robarle su pensión mínima, la primera vez por gente que se hacía pasar por asistentes sociales. Mientras yo batallaba contra todo esto, viví escenas desagradables en varias partes, aunque fuera a muy pequeña escala.

Como muestra un botón. En el intento de celebrar la visita de un amigo del extranjero con un almuerzo, el camarero del restaurante se molestó por haber llegado tarde uno de los comensales, aunque le avisamos nada más entrar.

Se vengó de nosotros dejándonos hora y cuarto sin atendernos, mientras la mesa de al lado recibía sus atenciones a cada minuto. Mientras ellos pudieron hacer primeros, segundos, postres y cafés, nosotros nos quedamos con la mesa desierta y un plato sucio que ni siquiera se dignó a retirar. Finalmente, nos largamos sin comer.

Son problemas de primer mundo, sin duda, pero sumado a la marea de negatividad que me llegaba de todas partes, uno puede desanimarse y pensar que el mundo es un lugar feo y desagradable.

Si caes en esa trampa, estás perdido. Y además es un error de visión, ya que, cuando te enfadas con el mundo, en realidad estás tomando la parte por el todo. Por cada persona cruel o insensible de este mundo hay muchas otras con empatía y buenos sentimientos, aunque muchas veces hacen su trabajo sin hacer ruido.

Por el sesgo de supervivencia que hace que nos fijemos más en lo negativo, hay miles de acciones positivas que nos pasan desapercibidas cada día. Este es el motivo por el que he decidido terminar el año dando las gracias a todas esas personas que son luz en la oscuridad. Aquí algunas de ellas a modo de ejemplo:

  • Gracias al taxista que, cuando bajamos de su vehículo para correr al metro, dejándole en medio de un atasco, nos pidió disculpas por el tráfico sin tener culpa alguna.
  • Gracias a los editores a los que mando mis manuscritos siempre un poco más tarde de lo pactado y que, aun así, no se enfadan y se alegran de recibirlos.
  • Gracias a los autores que no usan la I.A. para escribir, porque aún confían en su inteligencia natural, en lugar de entregar aburridos refritos de todo lo ya dicho.
  • Gracias a quienes esperáis la Monday News y seguís aquí, aunque muchos lunes no llega. ¡Sois realmente amables!
  • Gracias a todos los amigos a quienes olvido dar las gracias y que, aun así, no me lo tienen en cuenta.
  • Gracias a un guitarrista poco conocido llamado Lyle Brewer por su tema Thanks, mi favorito del año, que os quiero compartir como regalo: https://youtu.be/wWJNTBiLt9w?feature=shared

Por supuesto, hay sobradas razones para el lamento y la queja, pero tenemos mucho más aún para agradecer, así que propongo terminar el año dando las gracias por todo lo bueno que recibimos, empezando por la vida.

Pues eso mismo, ¡gracias por seguir aquí!

Os quiero,

Francesc

PD. El disco del guitarrista en cuestión que me ha inspirado este artículo >

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