Buenas tardes,
Cuando empiezas a interesarte por la espiritualidad, antes o después pasas por el budismo. La traducción del término sánscrito «Buddha», como se conocía a Siddhartha Gautama, es «quien está despierto / iluminado».
No tengo duda de que lo estaba. Alguien capaz, hace dos milenios y medio, de diseccionar la raíz del sufrimiento humano de una manera que aún es vigente tenía que ser alguien con una comprensión superior de la vida.
En mi época juvenil en la que leía mucho sobre el budismo, yo me preguntaba quién estaría iluminado hoy en día. Una monja de Oseling, el centro de retiros en las Alpujarras, me dijo que los lamas no estaban iluminados. Esa respuesta me sorprendió, porque si alguien que dedica su vida entera a meditar no llega hasta allí, ¿quién va a lograrlo? ¿Será una cualidad especial de ciertas personas —muy pocas— que nada tiene que ver con la práctica?
En los treinta años que llevo en el mundo del desarrollo personal, me han señalado tres personas iluminadas. He conocido a dos de ellas y no percibí una claridad especial en su visión de la realidad. Inteligentes sí; también sabias, pero no soy capaz de percibir su luz.
A juzgar de las charlas que he leído de él, es posible que Jiddhu Krishnamurti (en la foto) estuviera iluminado, ya que su mirada atravesaba el núcleo de todas las cuestiones humanas. Y, a riesgo de que llaméis loco, hay otro ser humano contemporáneo que a mí me parece iluminado: Bruce Lee.
Más allá de ser un genio dando patadas, la última entrevista de la que solo trascendieron unas frases —popularizadas en un anuncio de coches— a mí me muestra a alguien que habla desde un lugar más elevado que el resto. Podéis visionarlo aquí: https://youtu.be/2JLVttl3P5Y?si=ftlKF7-GCwO1EA9f
Explorar el alma de las cosas siempre fue una ambición de «el pequeño dragón», que de hecho cursó la carrera de Filosofía y escribiría el singular Tao del Jeet Kune Do. Personalmente, me asombra la sencillez con la diseccionaba el arte de vivir. Para muestra, estos botones:
«No necesitas café; necesitas descansar.
No necesitas gritar; necesitas expresarte con claridad.
No necesitas menospreciar; necesitas cultivar tu arte.
Y luego añade:
«La vida no se trata de estímulos externos,
sino de nutrir el espíritu con lo que realmente importa:
caminar, reír, crear, leer, sentir.
La verdadera fortaleza reside en encontrar la paz interior,
en equilibrarlo interno con lo externo.
Haz lo que crees y cree profundamente en lo que haces.»
En ello estamos, Bruce. Gracias por la luz y la inspiración.
¡Feliz semana!
Francesc