
Hola de nuevo,
Llego un día más tarde a nuestra cita, entre otras cosas, porque este inicio de año ha sido extremadamente difícil para mí. El 31 de diciembre amaneció muerto un viejo amigo, sin aviso médico previo. Otro buen amigo recayó en su enfermedad y tengo a personas muy queridas que luchan cada cual con su adversidad.
Si a esto le sumamos las noticias deprimentes que nos llegan del mundo, cuesta aún más abordar el año con optimismo. En mi ayuda ha acudido, sin embargo, M. Scott Peck, el psiquiatra norteamericano que en 1978 publicó El camino menos transitado, que permanecería diez años en las listas del New York Times.
Contrastando con los libros de autoayuda buenistas que se habían publicado hasta entonces, el autor se atrevió a empezar con esta frase: «La vida es difícil».
¿A quién pretendía animar con eso? Puede que te lo preguntes, pero si leemos todo el primer párrafo vamos a salir de dudas:
La vida es difícil. Esta es una gran verdad, una de las más grandes. Es una gran verdad porque, una vez que la comprendemos realmente, la trascendemos. Cuando nos damos cuenta de que la vida es difícil —en el momento en que lo hemos comprendido y aceptado verdaderamente—, ya no resulta difícil, porque una vez que se acepta esta verdad, la dificultad de la vida ya no importa.
Wow.
Si aceptamos que la vida es difícil, pero también maravillosa, entonces nos podemos arremangar para vivir. Y eso implica tanto afrontar los problemas como disfrutar de los momentos de gracia, que también los hay. Así como no puede haber música sin silencio, la felicidad y la infelicidad caminan juntas en una carrera de relevos. Y la segunda suele ser más productiva que la primera. Volviendo a Scott Peck:
Nuestros momentos más sublimes es más probable que tengan lugar cuando nos sentimos profundamente abatidos, infelices o insatisfechos. Pues es sólo en estos momentos, empujados por la insatisfacción, que somos capaces de salir del camino trillado y empezar a buscar respuestas más verdaderas en otros senderos.
Por cierto, que el título del libro nos lleva al poema de Robert Frost, El camino no elegido. Fue publicado por primera vez en 1915 y nos habla de la magia que surge cuando decidimos salir del rebaño para vivir nuestra propia vida. Me parece una buena inspiración para empezar este «difícil» y maravilloso año nuevo. Recordemos estos versos:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.
¡Feliz año lleno de caminos inesperados!
Francesc
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