
Buenas noches,
Después de un inicio de año muy duro, me he escapado una semanita a Nueva York con mi “bro” Jordi Olloquequi para una terapia de callejeo y clubs de jazz. Entre los descubrimientos que uno siempre hace en esta ciudad, el domingo estuvimos en un concierto secreto en una casa de Brooklyn.
Su organizador es Paul Friedman, un intelectual de edad avanzada que vive entre libros viejísimos, además de un gato y un perro (llamado Perry) senior que se pasea entre las piernas de los 24 espectadores que asisten a los eventos que organiza.
En este caso, fue un concierto de música yiddish con un acordeonista y una violinista extraordinarios. Terminado el show, hubo algo de picoteo y de bebida en la cocina de la casa. También pudimos charlar un buen rato con Paul (en la foto), que nos contó que hace un año y medio que monta estos conciertos de domingo, y que su intención es que la gente venga, aunque no conozca a los artistas, porque sabe que será algo bueno.

—Eso es lo que pasa con el Blue Note —le comenté—. Aunque no conozcas a los músicos, sabes que si tocan en ese club es porque son extraordinarios.
—Mi objetivo es esto mismo —respondió Paul—. Aunque aún no he llegado allí, sigo trabajando en ello.
También nos habló de que en el pasado había tocado el violín, y que los domingos musicales en su casa tienen como objetivo dar visibilidad a los nuevos talentos. En Paul se cumple el principio de los dos propósitos que formuló A.C. Brooks: La primera mitad de la vida es para brillar; la segunda, para iluminar el camino de quienes vienen detrás. Es decir, apoyar a los jóvenes.
Creo que yo he tenido ese segundo propósito de forma muy temprana, y lo he ido combinando con el primero, ya que he escrito un centenar de libros y compuesto otro tanto de canciones.
Todo empezó al llegar a la facultad de Filología Anglogermánica, en la UAB. No sé por qué, me imaginaba que la universidad —especialmente en una carrera de letras— sería un vivero de artistas, y que en el campus se formarían bandas de rock, grupos de poesía, círculos de lectura, etc.
Sin embargo, mi experiencia fue que los estudiantes solo leían aquello que “entraba” en el examen, es decir, por obligación. Iban estresados de aquí para allá, con sus carteras de plástico, y al charlar con ellos era raro encontrar a alguien que mostrara interés por autores actuales, películas de autor o artistas emergentes de cualquier disciplina. Me pareció una fábrica de profesores de inglés para academias e institutos.
Aunque hice buenas amigas —casi no había ningún hombre entre el alumnado—, el ambiente general de la facultad me deprimía, porque yo había esperado algo muy distinto.
Influido por la novela El Mago, de John Fowles, entonces llegué a una conclusión que transformó mi vida: tienes que crear aquello que deseas que exista. Nadie vendrá a traértelo a la puerta de casa, nadie te invitará a una vida extraordinaria. Si encuentras a faltar eso en el mundo, debes hacerlo posible y liderarlo.
Con esta filosofía, al alquilar mi primer piso —un apartamento minúsculo en el Born—, empecé a organizar lo que se conocería como las «hueveras», porque al principio solo cabían 12 espectadores. Con mucho vino y algo de picoteo, montaba eventos como La Noche de Allan Poe, en la que yo acompañaba al piano a un actor que leía fragmentos mientras ocurrían cosas: se iba la luz, el actor aparecía dentro de un armario con una vela, luego lo encontraban muerto, resucitaba…
Las «hueveras» pronto se hicieron muy famosas y aún hoy las organizo algún domingo por la noche. Además de artistas que empiezan, he tenido la suerte de programar varias veces a Marco Mezquida y Pau Riba, así como a Marilia, Shuarma… En este caso, el cantante de Elefantes hizo un concierto homenaje con canciones de David Bowie, después de su muerte.
En medio de estos “saraos”, me doy cuenta de que eso era exactamente lo que, de estudiante, siempre había querido vivir. Solo había que crearlo.
Deseo a nuestro nuevo amigo Paul, un Late Bloomer en la organización de conciertos, que se mantenga en buena forma mucho tiempo para que su luz ilumine a muchos músicos que disipen el Sunday Blues de su barrio de Brooklyn.
¡Un abrazo cariñoso!
Francesc
Ya que hablamos de arte en pequeño formato, donde las salas apenas ganan para poder abrir puertas, os pido por favor que adquiráis entradas —para ti o para tus seres queridos— de nuestros dos próximos shows en la sala Metamorfosis:
DOS TIPOS FELICES (última función del año) https://entradium.com/events/francesc-miralles-ferran-cases-son-dos-tipos-felices
THE HUMAN FISH: THE DRAGON’S CONCERT https://entradium.com/en/events/the-human-fish-the-dragon-s-concert

Está costando horrores vender entradas, y no haremos más espectáculos en mucho tiempo, así que os pido por favor que seáis proactivos y ayudéis al circuito de cultura alternativa, aunque sea regalando 1 sola entrada a un amigo. ¡Gracias!