
Buenas tardes,
Si tienes la costumbre de leer artículos o libros de psicología, estarás familiarizado con el concepto de Cisne Negro. De forma muy simple, sería que algo triunfa porque nadie esperaba que eso pudiera triunfar. Justamente por eso encuentra hueco.
Resulta una constante en el mundo del arte. Es la propia rareza de LUX lo que ha hecho que Rosalía cruce todas las fronteras con su último disco. Pero este tipo de fenómenos suceden con cosas mucho más extrañas aún, incluso de forma secreta o anónima.
Siempre me han dicho que tengo un radar muy fino para detectar lo que tendrá éxito, pero lo cierto es que también cuento con buenos informantes. Conozco a mucha gente singular que detectan cosas singulares. Y cuando dos informantes que no suelen hablar entre sí te recomiendan la misma rareza a la vez, eso significa que es ya un Cisne Negro.
El sábado por la noche estaba viendo el fútbol con mis amigos JR y Tony Verdi, cuando este último me dijo: «Me encanta un proyecto musical rarísimo que se llama Angine de Poitrine».
No supe de qué diablos me estaba hablando, pero entendí que es música experimental, con afinaciones extrañas y melodías microtonales. O sea, algo incomprensible. Y, traducido al español, el dueto se llama «Angina de Pecho».

Me quedé «con la copla» pero no miré nada. Dos días después, mi querido Gabriel García de Oro me escribe que ha estado pensando en mí porque ha hecho un descubrimiento que le tiene hipnotizado. Era, nuevamente, los de Angina de Pecho (ver cabecera).
Le doy a su link de YouTube: un concierto del dueto canadiense —es un misterio quiénes son sus integrantes— para la emisora de radio de Seattle KEXP. Al ver esto «aluciné pepinos» y me quedé enganchado los 27 minutos 53 segundos:
El paso siguiene fue investigar dónde actúan estos locos geniales. Google me muestra una gira de 16 conciertos por Europa (todavía ninguno en España). Todos SOLD OUT. Está claro que lo raro triunfa.
Como coleccionista de cosas freaks, me entusiasmo al saber que los dos álbumes de Angine de Poitrine, Vol. I y Vol. II, se editaron en casete. Intento comprarlos y están también agotados. Un vendedor canadiense me ofrece uno de ellos por 1100€ al cambio. Lógicamente, desisto.
Estamos claramente ante un Cisne Negro, al igual que Uketsu —en japonés «agujero de lluvia»—, otro misterioso y anónimo artista. En este caso, un novelista que se cubre con una máscara de papel maché. Solo 30 personas en el mundo conocen su identidad. De él se sabe solo que vive en la prefectura de Kanagawa y que, antes de hacerse famoso con unos cortos por YouTube, trabajaba en un supermercado.

Descubrí este autor insólito paseando por una librería de NYC, donde vi que supera ya los 3 millones de ejemplares vendidos. De los tres compré el primero, STRANGE HOUSES, una novela de terror que tiene la singularidad de que obliga al lector a alternar la lectura con la revisión constante de planos de casas. Sin duda, algo que no se había hecho antes.
Este principio que también podríamos llamar «efecto sorpresa» es algo que muchos editores no comprenden. Hoy se lo contaba a mi querida Silvia Adela en una de nuestras cartas:
«Hay un error muy común a la hora de valorar nuevos libros y es proyectar el futuro con la vara de medir del pasado. Los editores quieren asegurarse el éxito a partir de cosas que triunfaron antes, lo cual es absurdo; aquello que entonces funcionó deja tierra quemada; si uno o dos años después ofreces lo mismo a los lectores, ya no les resulta estimulante.
El éxito en el arte se guía por el principio del Cisne Negro: lo que triunfa es aquello que nadie espera.»
Cuando, hace 15 años, propuse una novela de física cuántica para niños, casi nadie creía que algo así pudiera triunfar. Y justamente por eso Sonia Fernández Vidal vendió 100.000 ejemplares el primer año, además de obtener muchas traducciones, y sigue ahí arriba.
En otra reunión editorial, recomendé apasionadamente el manuscrito de un psicólogo veterano, porque presentaba un tema no se había hecho nunca y yo tenía la intuición de que lo iba a petar. «No lo vemos», me vinieron a decir, «hemos mirado sus cifras y los libros anteriores no han vendido mucho. Además, tiene más de sesenta años. Si no ha triunfado hasta ahora, ya no lo hará».
Error. El libro funcionó de maravilla, se reeditó muchas veces y lo están traduciendo ya a varios idiomas. Y su nuevo libro ha entrado ya en las listas de los más vendidos. Que hasta ahora no hubiera vendido no significa que no lo haga a partir de cierto punto, cuando aparezca el cisne negro.
Espero no haberos aburrido con tantos ejemplos sobre el mismo fenómeno. Y como no solo soy descubridor del talento ajeno, sino que también escribo (y a veces con mucho éxito), pido que me disculpéis si pongo aquí un mensaje destinado a quien publicará mi próximo libro:
Apreciado editor/a, que tienes en tus manos el avance de una novela de unas 400-500 páginas que debería publicarse por Sant Jordi de 2027.
Sé que es inesperado que la haya escrito yo, el coautor de Ikigai, y que me tenéis encasillado en desarrollo personal, orientalismo y quizás narrativa infantil y juvenil. Pero justamente porque nadie espera que yo escriba una historia de amor en Barcelona a lo largo de 50 años, con dos protagonistas muy distintos, puede ser el próximo Cisne Negro.
Abrazos fuertes, feliz semana y ¡muchas gracias por leerme!
Francesc
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Presentaciones de la semana El Ikigai del dinero
- Martes 7 a las 19:00 h en ABACUS de Terrassa, acompañado de Jordi Dueso.
- Sábado 11 a las 12:00 h en la librería Haiku de Barcelona.