
Buenas tardes,
Ayer no fue un domingo como otro cualquiera. Cuadrando agendas —o más bien descuadrándolas para hacer lo que nos apetecía— quedé con mis queridos Álex Rovira y Antoni Bolinches para comer una paella en el puerto.
Hicimos literalmente de guiris, mientras reíamos y comentábamos anécdotas vitales y literarias, a la vez que celebrábamos que nuestro podcast OJALÁ LO HUBIERA SABIDO ANTES ha alcanzado ya el millón de seguidores, entre YouTube y Spotify.
Son ya muchos programas los que hemos grabado para tantos amigos, y el 1 de octubre se publicará un libro con el néctar inspirador de estas conversaciones llenas de amistad y sabiduría compartida. Me permito mostrar la mitad superior de la portada para la palabra a la que dedico este MN.
OJALÁ es el lema de la selección española de futbol, que esta noche se juega el ser o no ser (en este Mundial) contra Portugal.
OJALÁ tiene una etimología curiosa, aunque puede deducirse observando las tres últimas letras: Alá, es decir, Dios en árabe. El origen de la expresión es wa šá lláh, que puede traducirse como «quiera dios».
El uso que le damos actualmente está desligado de lo religioso, pero sigue aludiendo al deseo o esperanza grande de que algo suceda. Un refrán popular afirma que «Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos», por lo que cualquiera que sea nuestra creencia, está claro que las personas trabajadoras y proactivas ven más milagros en su vida.
Me considero más espiritual que religioso, pero para mí el OJALÁ transformador es aquel que convoca las propias fuerzas para llevar a cabo aquello que te has propuesto.
Desde inicios de año he estado ocupado con mi reto de los 100 días, aunque han sido más de 200 los que he dedicado finalmente a componer ese novelón con el que he estado dando la vara.
Mi OJALÁ estuvo siempre en aquello que dependía de mí, como dirían los estoicos. «Ojalá saque las fuerzas para escribir todos los días y, antes de que lleguen las vacaciones de verano, haya terminado una novela en la que sienta que lo he dado todo. Ojalá escriba el mejor libro de mi vida»
Con esta actitud favoreces —a veces de forma misteriosa— que la fortuna exterior te sonría. Si trabajas en la parte que te corresponde, el Universo pondrá su parte.
Por lo tanto, cuando formules un OJALÁ, acostúmbrate a hacerlo en primera persona, porque tú eres quien crea la magia a través de tus actos diarios. OJALÁ tenga la energía de hacer X para conseguir Z, porque entonces me sentiré orgulloso de mí.
¡Feliz semana!
Francesc