
Buenas tardes,
Tras incidencias varias con los aviones, la semana pasada estuve con Héctor García en Taiwán. Además de trabajar en filmaciones y entrevistas, y de editar un próximo libro, allí tomamos trenes hacia las montañas, vimos elevar farolillos de deseos y paseamos cada día de sol a sol por las calles de la capital.
Taipéi está llena de detalles frikis, como perros con antenas en la cabeza o un conejo astronauta, por no hablar de la fauna humana que llena las cafeterías hípsters con actitud sofisticada.

Fue estando en esta ciudad que conectamos con el escritor y conferenciante Neil Pasricha. Hemos podido incluirlo en la versión estadunidense de nuestro próximo libro sobre el Ikigai, del que hablaré la semana que viene. Nos atendió con gran amabilidad y pudimos charlar una buena hora sobre el blog que le hizo famoso, y que luego se convirtió en un libro de la lista de bestsellers del NYT.
Hijo de una keniata y un indio de Amristar, este canadiense entró en depresión tras ser abandonado por su primera esposa. Solo y desconcertado, se propuso encontrar cada día en su vida cotidiana 1 experiencia asombrosa que alimentara, ni que fuera por un instante, su alegría de vivir. Algunas de ellas:
- Llenar la cubitera de agua y, contra todo pronóstico, lograr meterla en el cajón del congelador sin derramar ni una gota.
- Ponerte roba interior calentita, recién salida de la secadora.
- Despertarte en mitad de la noche —quizás para ir al baño—, y darte cuenta de que aún te quedan 3 o 4 horas para dormir a pierna suelta.
- Cuando vas a un concierto de un artista que te encanta y, tras una larga espera, se apagan por fin las luces.
- Sonreír a un extraño, por cualquier razón, y que te devuelva la sonrisa.
Podría citar cientos de ellas, porque Neil ha estado años recopilándolas —una al día—, pero te invito a que seas tú quien piensa en una experiencia cotidiana, por modesta que sea, que te provoque una asombrosa alegría.
¡Feliz semana!
Francesc
PD. El libro de Neil, The Book of Awesome, nunca se publicó en español. En cambio, sí lo logró con La ecuación de la felicidad. ¡Asombroso!