Lo que puede boicotear tus oportunidades
Además de todo eso, hay cuatro enemigos del «click» que debemos evitar a toda costa:
1. Pereza. No hay inspiración posible para quien no se aventura fuera del mundo conocido. Los «animales de hábitos» pueden estar muy cerca de una gran revelación y no llegar a cruzar nunca el umbral.
2. Pesimismo. Al criticarnos y elaborar profecías negativas es como si pusiéramos un muro entre nosotros y el clic. Para recibir esa clase de regalo hay que creer que lo merecemos y que nos puede llegar.
3. Miedo. Muchas personas rehúyen deliberadamente del «click» porque alumbra lugares que están más allá de su zona de confort. Prefieren quedarse como están, aunque esté insatisfechos.
4. Procrastinación. Si solo estamos instalados en lo urgente, lo importante nunca encontrará su lugar. Y el clic está siempre relacionado con lo que es importante para nosotros.
Un buen ejemplo
En contraste con el clic de Murakami, pedí a mi buen amigo Álex Rovira un ejemplo de un click activado por la razón, y me dio esta ilustrativa historia. Su protagonista era un fumador empedernido de 58 años, capaz de consumir dos cajetillas o más al día, y con sobrepeso.
El médico, cuando le hizo las pruebas que correspondían, le dijo:
–Si sigues así, te garantizo que no llegas a los 60; entre el humo del tabaco y tu obesidad, es muy probable que la cosa acabe muy mal. ¿Tan poco aprecias la vida?
El paciente vino a decirle que le daba igual. No quería renunciar al tabaco, ya que para él era una válvula de escape y le gustaba demasiado fumar. Por eso no hacía caso a nadie. Pasaron unas semanas y una de sus hijas, que hacía cinco años que vivía con un chico, le invitó a su casa a la hora de merendar. Pidieron al fumador que se sentara a la mesa porque tenían una noticia que darle.
– Estoy embarazada, papá. Vamos a darte un nieto.
A nuestro hombre esta noticia le pilló por sorpresa. No se lo esperaba. Y entonces se produjo el clic.
Ese mismo día, mientras regresaba a su casa, arrojó al suelo el cigarrillo que acababa de encender por inercia y luego tiró el paquete entero a una papelera. Una vez en su hogar, se deshizo de todos los cigarrillos que tenía en stock. El milagro que ningún consejo o médico había logrado lo hizo aquella noticia que acababa de recibir. El ya exfumador había decidido que disfrutaría de su nieto todo el tiempo que pudiera. De hecho, nunca volvió a fumar.
Álex Rovira lo resume con esta fórmula: cambio = necesidad – resistencia. En este caso, la invitación al cambio vino de una noticia externa, pero la alquimia se produjo dentro de él. Así es como operan las verdaderas transformaciones: de dentro hacia afuera.
La fórmula para favorecer el cambio
El método
Podemos favorecer el clic creativo a través del método que siguen los publicistas. Sus principales fases son:
1. Convéncete de que eres creativo.
2. Documéntate bien.
3. Genera el máximo de ideas (no te quedes con la primera).
4. Incúbalas, permite que maduren.
5. Elige la mejor.
6. Verifica que no exista ya.
7. Llévala al mundo.
El gurú de sueños: A Paul McCartney le llegó la melodía de Yesterday cuando estaba soñando, y Let It Be tuvo su inicio también en un episodio onírico en el que aparecía su madre. Prestar atención a los sueños, y consignarlos incluso en una libreta, ayuda a que nos puedan llegar clics del inconsciente y a no olvidarlos al despertar.
El clic espiritual es el más espontáneo y difícil de prever de todos los tipos de clics. El zen habla de satori, el despertar o iluminación repentina que nos aporta una nueva comprensión de la realidad. No podemos provocarlo, pero la práctica del pensamiento lateral –por ejemplo, a través de los kōans– o sumergirnos en la naturaleza lo facilita.
También en un proceso de sanación se produce un clic que te libera de la carga que has sobrellevado hasta ahora. Para la terapeuta Anna Sólyom, para activar ese «click» son precisos cuatro pasos:
1. Estar abierto al cambio.
2. Revisar tus actos, pensamientos y emociones.
3. Soltar el pasado.
4. Acoger tu nuevo yo.